El corrector y las comas

El corrector y las comas
Todo corrector sabe que la coma es uno de los signos que más complicaciones arrastran a pesar de ser uno de los más utilizados en cualquier tipo de texto.

Uno de los gazapos más comunes que encuentra el corrector en el desempeño de su oficio involucra la puntuación intraoracional.

Desde un punto olvidado al final de un enunciado hasta unas comillas a las que les falta su par, la experiencia nos ha enseñado que las marcas silentes del idioma carecen de prioridad en la consideración de una buena parte de quienes escriben, lo cual obliga a recordarles constantemente la importancia de una buena ortografía.

 

Un corrector le habría salvado la vida

Al respecto, se cuenta una anécdota divertida en cuanto al uso sabio de las comas. El día de la ejecución de un condenado a muerte, el carcelero encargado del recinto penitenciario pregunta al tribunal que emitió la sentencia para confirmar el curso de acción. ¿La respuesta? Que no tuvieran misericordia.

Comprendida y consumada la orden, el juez llega de improviso a la prisión para conversar con el reo, quien no sabía que había sido perdonado. Lamentablemente, allí comprobarán todos que quien redactó el mensaje no tenía idea de la diferencia entre “no, tengan piedad”, el mensaje de la corte, y “no tengan piedad”, lo que estaba escrito en el papel.

 

El corrector y la pausa

La coma (proveniente del griego kómma, “corte”) es uno de los signos que más complicaciones arrastran a pesar de ser uno de los más utilizados en cualquier tipo de texto, junto con el punto seguido y el punto final.

Esa figura, corta y curvada hacia la izquierda, ha sido asimilada desde siempre con una pausa fonética de la más corta duración, una que permite “tomar aire” o “recuperar el aliento” cuando de ideas largas y complejas se trata.

El problema de esa explicación es que requiere una aclaratoria fundamental: sin duda, la coma es una pausa fonética… pero así funciona solo cuando el vínculo entre las partes de la oración (sujeto-verbo-objeto u objeto-verbo-sujeto) se forma sin necesidad de detener la pronunciación.

Por esa razón, en las frases “el médico atendió a su paciente” y “(eso) lo dijo la abogada” no es preciso introducir una coma, puesto que allí se impone lo que llamamos el orden canónico de la lengua.

 

Entonces, ¿cuándo deben ser usadas las comas?

En resumen, toda alteración de la disposición oracional sujeto-verbo-objeto u objeto-verbo-sujeto requerirá el uso de las comas para aislar los componentes “rebeldes”, sean estos adverbios, interjecciones, vocativos y cualquier información que tenga forma de inciso o enumeración:

  • Normalmente, sirven tres comidas por día (encierra el adverbio).
  • Ajá, lo sabía, él se lo había advertido a su familia (separa la interjección de las frases a las que está vinculada).
  • ¿Leíste lo que apareció en el diario, Carmen? (delimita dónde comienzan o terminan los nombres en vocativo).
  • El amigo de mi hermana es guitarrista, eso creo (introduce información adicional).
  • Francisco Alberti, experto en temas de energía, será nuestro invitado de hoy (aísla cualquier inciso).

También, la coma se utiliza cuando desea cambiarse la estructura sintáctica de las oraciones; es decir, cuando se cambia la posición de los elementos lingüísticos ya sea para enfatizar una información o suprimir elementos que resulten redundantes en la expresión (como ocurre en las enumeraciones):

  • Los estudiantes, por lo general, deben estudiar arduamente es igual a los estudiantes deben estudiar arduamente por lo general con la variación de la posición del sintagma adverbial.
  • La receta incluye harina, huevos y leche es la versión abreviada de la receta incluye harina, la receta incluye huevos y la receta incluye leche.
  • Elefantes, leones y rinocerontes son víctimas de la caza furtiva equivale a elefantes son víctimas de la caza furtiva, leones son víctimas de la caza furtiva…
  • Hablar resulta ser fácil; escribir, difícil es la manera corta de expresar hablar resulta ser fácil, mientras que escribir resulta ser difícil.

Siempre y cuando no exista un motivo de peso para un uso creativo de la puntuación (como en una obra literaria), la coma estará incorrectamente ubicada en cualquier otra circunstancia, lo cual la convertirá en ese desagradable obstáculo que a más de uno pone los pelos de punta en la lectura, como se ve en estos ejemplos de su uso incorrecto:

  • La controversia surgió, dados los continuos, ataques de la bancada opositora.
  • Si bien es cierto, que el jugador aclaró la situación, siguieron los problemas.
  • Algunos expertos creen, que el gobierno tomó las decisiones a tiempo.
  • Cada día, caen del espacio, unas 100 toneladas de fragmentos rocosos.
  • Los escritores, hicieron acto de presencia, en el salón a las tres de la tarde.

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