Melanny Hernández R.: “El corrector es un excelente puente entre el autor y el lector”

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Melanny Hernández R.

En abril de 2014, la periodista venezolana Melanny Hernández R., quien residía en Dublín, Irlanda, decide hacer un viaje de tres meses a Italia, donde haría cursos, entrevistaría a personas y, principalmente, exploraría el país. Pero ya se sabe que la vida a veces toma sus propias decisiones: por una conjunción de circunstancias que incluían la imposibilidad legal de ingresar de nuevo a Irlanda, Melanny tuvo que quedarse en la península y descubrir, un día a la vez, cómo sobrevivir en un país que le era extraño y, no pocas veces, hostil.

La experiencia de Melanny le sirvió para crecer, para encontrarse consigo misma, y parte de ese proceso fue escribir Por la puerta que se abra (Letrame, 2019), un recuento de todas las vivencias —las amargas, claro, pero también las dulces— que le deparó el camino. La aguda visión de la autora y su narrativa de aliento marcadamente venezolano hacen de este libro una lectura imprescindible para comprender las dificultades que atraviesa quien se ve obligado a salir de su país.

Nacida en Caracas en 1981, Melanny Hernández R. es periodista egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. En Venezuela trabajó en radio, prensa, relaciones públicas y televisión. Sigue en Italia, donde ha sido correctora literaria, traductora y public speaker sobre inmigración, derechos humanos y refugiados. Hoy conversamos con ella sobre el trabajo de corrección de estilo que desempeñamos para la publicación de Por la puerta que se abra.

 

“Por la puerta que se abra”, de Melanny Hernández R.

En correcciondetextos.org corregimos los libros usando el control de cambios del procesador de textos, que destaca las modificaciones que realiza el corrector de estilo. Además, dejamos comentarios sobre palabras, frases, giros, expresiones u otros contenidos en los que hacemos sugerencias para que el autor tome la decisión final en relación con el cambio que se realizará. ¿Te gustó este sistema?

Me encantó. Me pareció pedagógico, y hasta menos impersonal, pues me permitió interactuar y hacer preguntas, aclarar dudas o, simplemente, objetar cuando no estuve de acuerdo con las sugerencias; aunque, en realidad, en casi todos los casos los comentarios fueron pertinentes.

El uso del control de cambios también me hizo sentir que yo seguía teniendo la última palabra sobre el texto, y que no se trataba de un corrector inflexible —haciendo cambios a diestra y siniestra, queriendo imponer su punto de vista—, pero tampoco de uno muy laxo e indulgente, dispuesto a sacrificar la calidad del texto para no molestar al autor.

 

Tu libro es un invaluable testimonio de las dificultades que enfrenta el venezolano al emigrar de su país, y ha tenido una grata recepción entre quienes lo han leído bien sea adquiriéndolo a través de Amazon o por otras vías. ¿Crees que el trabajo de corrección que realizamos para ti influyó de alguna manera para eso?

Sin duda, el trabajo de corrección contribuyó a que el texto fuese mucho mejor. Después de escribir un libro de tantos miles de caracteres se termina tan “metida” en el contenido que se pierde un poco, tal vez mucho, el sentido crítico y la capacidad de notar errores, perogrulladas, reiteraciones innecesarias y hasta faltas de sintaxis.

 

¿Te ha dejado algún aprendizaje el proceso de corrección desde tu perspectiva como autora?

Me ayudó a ser más cuidadosa con la conjugación, con el uso de los auxiliares en pasado, con “limpieza estilística” y me enseñó que la relectura, incluso una tercera o cuarta vez, es tiempo bien invertido.

 

¿Te generó confianza el poner tu obra en manos de nuestros correctores? ¿Nos recomendarías a otros autores?

Absolutamente sí. El esmero con el que trabajaron fue patente y los recomendaría ampliamente a otros autores. Destacaría, entre otras cosas, que leyeron el texto con detenimiento, y que me hicieron notar cuándo las frases que usé no expresaban de modo claro y unívoco lo que yo quería decir.

 

Después de esta experiencia, ¿qué le dirías a un autor que tuviera dudas sobre si dejar su libro en manos de un corrector de estilo?

Le diría, so riesgo de caer en lugares comunes, que hacerlo es como lijar y barnizar un mueble después de haberlo ya construido. La corrección es el paso que permite eliminar lo que sobra, realzar lo que hay y, de ser necesario, añadir información que permita entender, y aprehender, el sentido total del texto. Diría también que el corrector es un excelente puente entre el autor y el lector, pues el corrector es, ante todo, un lector.

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